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jueves, 6 de octubre de 2016

Los disfraces de la soberbia y cómo desenmascararla


Si la soberbia enseña la cara, su aspecto es repulsivo, por eso una de sus estrategias más habituales es esconderse, disfrazarse y confundi.


Un escritor va paseando por la calle y se encuentra con un amigo. Se saludan y comienzan a charlar. Durante más de media hora el escritor le habla de sí mismo, sin parar ni un instante. De pronto se detiene un momento, hace una pausa, y dice: "Bueno, ya hemos hablado bastante de mí. Ahora hablemos de ti: ¿qué te ha parecido mi última novela?".

Es un ejemplo gracioso de actitud vanidosa, de una vanidad bastante simple. De hecho, la mayoría de los vicios son también bastante simples. Pero en cambio la soberbia suele manifestarse bajo formas más complejas que las de aquel fatuo escritor. 

La soberbia tiende a presentarse de forma más retorcida, se cuela por los resquicios más sorprendentes de la vida del hombre, bajo apariencias sumamente diversas. La soberbia sabe bien que si enseña la cara, su aspecto es repulsivo, y por eso una de sus estrategias más habituales es esconderse, ocultar su rostro, disfrazarse. Se mete de tapadillo dentro de otra actitud aparentemente positiva, que siempre queda contaminada.

Te presentamos a continuación 8 disfraces habituales de la soberbia para que sepas identificarla
1) Unas veces se disfraza de sabiduría, de lo que podríamos llamar una soberbia intelectual que se empina sobre una apariencia de rigor que no es otra cosa que orgullo altivo.

2) Otras veces se disfraza de coherencia, y hace a las personas cambiar sus principios en vez de atreverse a cambiar su conducta inmoral. Como no viven como piensan, lo resuelven pensando como viven. La soberbia les impide ver que la coherencia en el error nunca puede transformar lo malo en bueno.


3) También puede disfrazarse de un apasionado afán de hacer justicia, cuando en el fondo lo que les mueve es un sentimiento de despecho y revanchismo. Se les ha metido el odio dentro, y en vez de esforzarse en perdonar, pretenden calmar su ansiedad con venganza y resentimiento.

4) Hay ocasiones en que la soberbia se disfraza de afán de defender la verdad, de una ortodoxia altiva y crispada, que avasalla a los demás; o de un afán de precisarlo todo, de juzgarlo todo, de querer tener opinión firme sobre todo. Todas esas actitudes suelen tener su origen en ese orgullo tonto y simple de quien se cree siempre poseedor exclusivo de la verdad. En vez de servir a la verdad, se sirven de ella —de una sombra de ella—, y acaban siendo marionetas de su propia vanidad, de su afán de llevar la contraria o de quedar por encima.

5) A veces se disfraza de un aparente espíritu de servicio, que parece a primera vista muy abnegado, y que incluso quizá lo es, pero que esconde un curioso victimismo resentido. Son esos que hacen las cosas, pero con aire de víctima ("soy el único que hace algo"), o lamentándose de lo que hacen los demás ("mira éstos en cambio...").

6) Puede disfrazarse también de generosidad, de esa generosidad ostentosa que ayuda humillando, mirando a los demás por encima del hombro, menospreciando.

7) O se disfraza de afán de enseñar o aconsejar, propio de personas llenas de suficiencia, que ponen a sí mismas como ejemplo, que hablan en tono paternalista, mirando por encima del hombro, con aire de superioridad.

8) O de aires de dignidad, cuando no es otra cosa que susceptibilidad, sentirse ofendido por tonterías, por sospechas irreales o por celos infundados.
¿Es que entonces la soberbia está detrás de todo? Por lo menos sabemos que lo intentará. Igual que no existe la salud total y perfecta, tampoco podemos acabar por completo con la soberbia. Pero podemos detectarla, y ganarle terreno.

¿Cómo detectar la soberbia, si se esconde bajo tantas apariencias?
La soberbia muchas veces nos engañará, y no veremos su cara oculta de diversas maneras, pero los demás sí lo suelen ver. Si somos capaces de ser receptivos, de escuchar la crítica constructiva, nos será mucho más fácil desenmascararla.

El problema es que hace falta ser humilde para aceptar la crítica. La soberbia suele blindarse a sí misma en un círculo vicioso de egocentrismo satisfecho que no deja que nadie lo llame por su nombre. Cuando se hace fuerte así, la indefensión es tal que van creciendo las manifestaciones más simples y primarias de la soberbia: la susceptibilidad enfermiza (sentirnos ofendidos por todo y por todos), el continuo hablar de uno mismo, las actitudes prepotentes y engreídas, la vanidad y afectación en los gestos y el modo de hablar, el decaimiento profundo al percibir la propia debilidad, etc.

Hay que romper ese círculo vicioso. Ganar terreno a la soberbia es clave para tener una psicología sana, para mantener un trato cordial con las personas, para no sentirse ofendido por tonterías, para no herir a los demás..., para casi todo. Por eso hay que tener miedo a la soberbia, y luchar seriamente contra ella. Es una lucha que toma el impulso del reconocimiento del error. Un conocimiento siempre difícil, porque el error se enmascara de mil maneras, e incluso saca fuerzas de sus aparentes derrotas, pero un conocimiento posible, si hay empeño por nuestra parte y buscamos un poco de ayuda en los demás.

Busquemos a Jesús, es el maestro perfecto de la virtud de la humildad. Estudiemos el Evangelio para imitar sus palabras "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis reposo para vuestras almas" (Mateo 11,29).

miércoles, 5 de octubre de 2016

Las siete actitudes poderosas

Propósito del tema:
El maestro Francisco González junto al predicador Roberto Arredondo, nos ayudarán a descubrir ¨Las siete actitudes poderosas¨ que de perseverar en ellas, se

transformarán en virtudes conducentes a la vida en plenitud que Cristo nos ofrece.

 Las siete actitudes poderosas:

La actitud es la manera en que decidimos actuar ante los retos de la vida.
Una actitud poderosa te llevará a desarrollar buenos hábitos, y si perseveras en ellos, con el tiempo se convertirán en poderosas virtudes.

1.      El poder de la humildad
2.      El poder de la honestidad
3.      El poder del perdón
4.      El poder de la compasión
5.      El poder del servicio
6.      El poder de los ideales
7.      El poder de la gratitud


1.      El poder de la humildad. Es la llave del progreso
Te da el poder de seguir aprendiendo y de ver tu vida como un proceso de mejora continua.
Humildad: la virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.  La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.

"La humildad es la verdad" -Santa Teresa de Avila.
El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.


"El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas". -San Francisco de Sales, 1567
¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas...

Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad [no] se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.

Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”; visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle; meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios. También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.

2.      El poder de la honestidad. Es la virtud más rentable
Mantiene negocios duraderos, fomenta buenas relaciones, propicia un ambiente de confianza y cordialidad.
La honestidad: ser honesto es ser real, auténtico, genuino. Ser deshonesto es ser falso, ficticio, impostado. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás. La deshonestidad no respeta a la persona en si misma ni a los demás. La honestidad tiñe la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir en la luz. La deshonestidad busca la sombra, el encubrimiento, el ocultamiento. Es una disposición a vivir en la oscuridad. 

La honestidad es mi valor
Una persona honesta habla con la verdad y vive de acuerdo con la verdad, renuncia a las mentiras o las trampas y afirma en cada momento los valores que son más importantes para ella. Sabe defenderlos más allá de los beneficios y ventajas prácticas que la mayoría de la gente suele poner delante. Es sincera: no dice palabras falsas para quedar bien con los demás ni recibir su aprecio, no se apropia de los valores ajenos para aprovecharse de ellos, no toma los objetos que no le pertenecen y prefiere la paz de su corazón al éxito, la riqueza o el triunfo obtenidos con engaños o acciones prohibidas por las normas de su comunidad. En vez de ocupar su pensamiento en qué le quita o cómo se aprovecha de la gente y las situaciones, trabaja y se esfuerza para obtener logros seguros y disfrutarlos tranquilamente.


3.      El poder del perdón.
Es uno de los actos humanos más inteligente
Conviene perdonar para liberarnos de la carga nociva de la culpa, el resentimiento y demás sentimientos tóxicos.

Cuando perdonamos no le hacemos un favor al otro, nos lo hacemos a nosotros mismos.
Perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan de nuevo. El perdón es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido contra ella. Uno puede perdonar y sin embargo no reconciliarse, como en el caso de una esposa continuamente maltratada por su compañero." ("A definition of forgiveness", por Robert Enright, "The World of Forgiveness", octubre/noviembre de l996.)
"El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante. Usted se acuerda del frío del invierno, pero ya no tiembla porque ha llegado la primavera".

"El perdón opera un cambio de corazón. Debemos ponerle fin al ciclo del dolor por nuestro propio bien y por el bien de futuras generaciones. Es un regalo que debemos proporcionarles a nuestros hijos. Podemos pasar del dolor a la compasión. Cuando perdonamos, reconocemos el valor intrínseco de la otra persona".
"El perdonar no borra el mal hecho, no quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida.

Tampoco le quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho... Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo nosotros mismos podemos hacer...Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad al ofensor, encontramos el poder para sanarnos... Al ofrecer este regalo a la otra persona, nosotros también lo recibimos”.
Excerpts from the talks at the National Conference on Forgiveness, Universidad de Wisconsin-Madison, marzo de l995.



4.      El poder de la compasión
. Es quien sostiene a la humanidad
Una de las paradojas de la vida es que si deseamos sanarnos a nosotros mismos es necesario pensar y servir a los demás.

Un niño aprende a ser compasivo cuando:
ayuda a estudiar a un compañero,
brinda su amistad al que nadie quiere,
visita a un familiar enfermo,
escucha pacientemente a un anciano,
comparte sus juguetes favoritos, no los que ya no sirven,
trata con educación y respeto al pobre que necesita ayuda



5.      El poder del servicio.  Es el camino mas directo a la felicidad

Ofrecer un servicio que edifique es una de las acciones más gratificantes, ya que de manera natural nos llena de un poder transformador.

La ruta hacia la verdadera felicidad es directamente proporcional a los actos de generosidad, bondad, servicio y amor que tengamos por las otras personas.

Textos Bíblicos: Mt. 20, 26 – 28 No debe ser así entre ustedes. El que quiera ser importante entre ustedes, sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea su esclavo. De la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos.

 
6.      El poder de los ideales. Los ideales determinan el tamaño de tu libertad
La grandeza de una persona es directamente proporcional a los ideales que persigue.

Texto Bíblico: Fil 3, 12 No pretendo decir que haya conquistado la meta o conseguido la perfección, pero me esfuerzo a ver si la conquisto, por cuanto yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús.


7.      El poder de la gratitud. La gratitud abre las puertas de la abundancia
Finalmente, la gratitud es la virtud que mantiene abiertas las puertas para recibir y disfrutar los bienes de la creación. Una persona agradecida espera poco y paradójicamente recibe mucho.

Textos Bíblicos: 1 Tesalonicenses 5, 18 Den gracias por todo, pues esta es la voluntad de Dios con respecto a ustedes como cristianos.

La Gratitud no depende en las circunstancias:

Job 1, 21 …Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré. Yahveh dio. Yahveh quitó: ¡sea bendito el nombre de Yahveh!

Seamos agradecidos en todo tiempo:

Habacuc 3, 17 Aunque la higuera no eche sus brotes y no den su fruto las parras; aunque fracase la cosecha del olivo… yo me alegraré en el Señor, tendré mi gozo en

Dios mi salvador. El Señor es mi señor y mi fuerza, el da a mis pies la agilidad de la cierva y me hace caminar por las alturas.

Seamos agradecidos con otros:

Colosenses 3, 15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones; a ella los ha llamado Dios para formar un solo cuerpo. Y sean agradecidos.

Acción de gracias:

Filemón 1, 4 Te recuerdo siempre en mis oraciones y doy gracias a mi Dios, al tener noticias del amor y la fe que profesas a Jesús, el Señor, y a todos los creyentes.

¡Ojalá que esa tu fe, que tenemos en común, se vuelva activa y llegues a conocer todo el bien que podemos realizar por Cristo! Tu amor, hermano, me ha llenado en

efecto de alegría y de consuelo, pues ha confortado profundamente a los creyentes.

·        Las palabras ¨mágicas¨: Perdón y Gracias

 Seamos agradecidos con Dios:

Col. 1, 12 Den gracias al Padre que los ha hecho dignos de compartir la herencia de los creyentes en el reino de la luz. Él es quien os arrancó del poder de las tinieblas, y quien nos ha trasladado al reino de su Hijo amado, de quien nos viene la liberación y el perdón de los pecados.


domingo, 25 de septiembre de 2016

Consejos de Dios para el Amor y Matrimonio

CONSEJOS DE DIOS PARA EL AMOR Y MATRIMONIO
Mira a tu alrededor: las mejores ideas proceden de Dios, quien dijo: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18b)
¡Con la ayuda de Dios, la vida matrimonial puede ser una maravilla!
¡Lee y aprende!

Amor, ¿qué significa en realidad?

"EL AMOR NUNCA DEJA DE SER." (1 Corintios 13:8)
La palabra amor viene de dos palabras griegas: fileo y ágape. Una es de origen humano y la otra divino.
(1) Fileo requiere que dos personas se aprecien mutuamente; ágape puede provenir de sólo una de las dos;
(2) Fileo es condicional. Si no se cumplen sus condiciones, se acaba. Ágape viene sin condiciones impuestas;
(3) Las relaciones fileo pueden terminar según las circunstancias. Ágape existe, sin más;
(4) Fileo demanda algún tipo de recompensa emocional. Ágape florece pase lo que pase; cualquier recompensa sólo lo hace resaltar.
Cuando Jesús dijo: "Como Yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34b), estaba usando la palabra ágape, no fileo. ¿Por qué? Porque sabe que podemos elegir amarnos los unos a los otros siempre, independientemente de lo que pase o deje de pasar.
En su libro "Love Is So Much More, Lord" (El amor es mucho más, Señor), Ruth Calkin escribe: "El matrimonio significa: aguantar puntos débiles de la personalidad, aceptar crítica y darse el uno al otro la libertad de equivocarse. Significa compartir sentimientos profundos acerca de temor y rechazo, convertir la autocompasión en risa y dar un paseo para recobrar el control. El matrimonio significa: ternura y alegría, dureza y fortaleza, justicia y perdón y una cantidad colosal de sacrificio. El matrimonio significa: aprender cuándo no decir nada, cuándo seguir hablando, cuándo empujar un poco, y cuándo retirarse. Significa reconocer el que "yo no puedo ser Dios para ti; yo también Lo necesito". El matrimonio significa: tú eres mi otra parte y yo soy tu otra parte. Haremos un esfuerzo para salir de esto sin pensar nunca en dejarnos. ¡El matrimonio, mi amor, significa nosotros!"
Amar cuando menos lo sientes y ellos menos lo merecen es cuando amas como Dios. De hecho, esa clase de amor puede transformar a otros del mismo modo que el amor de Cristo nos transforma a nosotros (Ver Efesios 5:25-27: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha."
¿Qué tiene que ver el amor con ello? ¡Todo! "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Corintios 13:4-7).
Basado en lo que has leído ahora mismo, evalúa la calidad de tu amor. (1) ¿Sufres pacientemente cuando otros se ponen insoportables? (2) ¿Eres amable, incluso cuando ellos no lo son? (3) Rehusas envidiarles a ellos o a cualquier cosa de su vida? (4) ¿Te esfuerzas a reconocer sus méritos? (5) ¿Evitas tratarlos con rudeza? (6) ¿Cedes en tus derechos? (7) ¿Te dominas y evitas amenazas o ira incontrolada? (8) ¿No te alegras cuando les sucede algo malo? (9) ¿Les dices la verdad, incluso cuando es difícil? (10) ¿Te comportas "con gracia y humor" ante cualquier imprevisto? (11) ¿Crees en ellos aun cuando ellos no creen en sí mismos? (12) ¿Los amas, a pesar de todo? Bueno, ¿qué tal?

Matrimonio de pacto

"ASÍ QUE NO SON YA MÁS DOS, SINO UNA SOLA CARNE." (Mateo 19:6)
Cinco palabras lo decían todo. Estaban escritas en letras grandes en el escaparate de una joyería de Hollywood: "Se alquilan anillos de boda." Dios ve el matrimonio de otra manera; Él es un Dios de pactos, la Biblia es un libro de pactos, somos un pueblo de pactos y el matrimonio fue creado para ser una relación de pacto. Es un acuerdo para toda la vida entre dos personas en el que el "yo" se convierte en "nosotros". Requiere sacrificio, el morir a uno mismo para que el matrimonio viva. Pretende rendirse totalmente - es la fusión de una vida en otra.
El matrimonio no es más que dos personas imperfectas que se edifican continuamente, dándose totalmente, en equipo con un Dios perfecto. Escucha: "Así que no son ya más dos, sino una sola carne" (Mateo 19:6). La interpretación griega de la palabra "unidos" es: "pegados el uno al otro". Si tu matrimonio es un matrimonio de pacto, ¡no se despegará cuando lleguen las presiones!"
El matrimonio no consiste tanto en encontrar a la persona ideal, sino en llegar a ser la persona ideal. Si no seguís creciendo juntos, creceréis por separado; es inevitable.
El matrimonio es un pacto, no un contrato. ¡Hay una gran diferencia! Contratos no soportarán el dolor, los escollos y las presiones. Sólo se centran en: "¿Qué puedo sacar de esto?" Los tribunales hacen respetar los contratos, pero los pactos se ponen en vigor por el carácter. Uno requiere dar tu nombre, el otro dar tu vida.
Mira a tu alrededor: las mejores ideas proceden de Dios, quien dijo: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18b). Entonces creó a Eva. Fíjate que Eva no fue hecha de la cabeza de Adán, para que no estuviera por encima de él, ni de sus pies, para que no fuera pisoteada por él, sino de su costado, para ser igual a él, por debajo de su brazo, para ser protegida por él; y de cerca de su corazón para ser amada por él.
¿Qué hace que el amor se enfríe? Chuck Swindoll escribe: "No es un hecho ni una palabra, sino una serie de pequeñas diferencias sin resolver que hace que la televisión se convierta en la solución a los problemas de un día duro y que nos deja callados cuando deberíamos decir: 'Gracias' o: 'Perdona' o: 'Estás muy guapa/o hoy.' Ya no decimos: 'Te quiero', porque esas palabras no tienen el significado que tuvieron un día. Es muy doloroso recordar que esos sentimientos que nos dijimos que nunca pasarían, se han quedado, a fuerza de lágrimas, anquilosados en el pasado." ¡Haz algo hoy para fortalecer tu matrimonio!
Las causas principales del divorcio son:
  • (a) Egoísmo;
  • (b) Expectativas irreales.
John Powell escribe: "El divorcio es el resultado de expectativas románticas. Julio piensa que casarse con Luisa va a ser la felicidad absoluta. Pero después de que las campanas de la boda quedan en un eco, la verdad se hace patente: cambios bruscos de humor, subida de peso, cenas quemadas, rulos en el pelo, y él se pregunta cómo se pudo meter en éstas. Piensa en lo secreto que ella lo engañó. Antes de la boda, Luisa pensaba que casarse con Julio sería lo más maravilloso. Ahora se encuentra con la ceniza de los cigarrillos, la adicción a los deportes, su insensibilidad dolorosa. Luisa llora a menudo y busca en las Páginas Amarillas la sección de Consejería Matrimonial. Las expectativas irrealistas son como un desfile en el que siempre llueve. Lo siento, pero "el príncipe azul" y "la media naranja" no existen."

Consejos para el matrimonio

Manteniendo las “líneas” abiertas
“EL AMOR... TODO LO ESPERA...” (1 Corintios 13:4,7b)
Cualquier buen consejero te diría que el matrimonio es un proceso de ajuste a cosas que son imposibles prever. Y una buena comunicación es crucial. Es muy importante:
(1) Hablarte a ti mismo antes de hablar con tu cónyuge. Antes de sacar el “lanzallamas”, pregúntate a ti mismo si el miedo, el estrés o la preocupación es el causante de la reacción de tu pareja. ¿De veras ha tratado de herirte deliberadamente? ¿Te molesta más que antes porque te sientes inseguro/a o despreciado/a? ¿No podría ser que estés malinterpretando o exagerando el problema? Si identificas tus sentimientos, eso te ayudará a comunicarte con más calma y con más claridad;
(2) Reajusta tus expectativas. Tenemos el derecho a esperar que nuestro/a esposo/a nos ame, nos respete y nos sea fiel. Pero algunas otras expectativas son irreales, por ejemplo: esperar que él/ella haga ciertas cosas que tú nunca hiciste. Pablo dijo: “el amor... todo lo espera...” (1 Corintios 13:4,7b);
(3) Sé honesto referente a cuestiones de confianza. Es mejor ser sincero que dejar que las cosas se acumulen. No es malo admitir que algunos días estás más apurado/a que otros. Por ejemplo, el Dr. Gary Oliver dijo: “Si una mujer está preocupada cada vez que su marido llega tarde a casa por temer que haya tenido una aventura amorosa, está bien decir: ‘Sé que es absurdo, pero es que estoy pasando un mal día’”. Esta clase de honestidad fortalecerá vuestra relación.
Chuck Swindoll escribió: “Aunque estés realmente comprometido con tu cónyuge, habrá momentos de tensión, lágrimas, miedos, peleas, desacuerdos e impaciencia, pero la buena noticia es: con Cristo viviendo en ti y la Biblia como tu consejera, ningún conflicto quedará sin tener solución”. Los matrimonios enfrentan desafíos únicos que a veces implican revisar lo que no funciona para poder descubrir lo que sí funciona. Aquí tienes tres consejos para la construcción de un buen matrimonio:
(1) Nunca recurras a las amenazas. La palabra ‘divorcio’ puede surgir inesperadamente; no la uses. De hecho, ¡ni la pienses! Las amenazas sólo consiguen que tu pareja se sienta insegura y se ponga a la defensiva. Como resultado, no te puede prestar atención y, al final, no se resuelve nada. Jesús dijo: “...de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta...” (Mateo 12:36). Así que antes de que “te vayas de la lengua”, considera las consecuencias. Tómate un tiempo para calmarte y para pensar con cordura;
(2) Abandona la carga de contactos anteriores. Pablo dijo: “El amor... todo lo cree, todo lo espera...” (1 Corintios 13:4,7b). No está bien “poner a prueba” a tu esposo/a una y otra vez; deja los “muertos enterrados”. No asumas que los problemas que tenías en otras relaciones van a repetirse, porque no lo harán si eres comunicativo y estás madurando;
(3) Usa tus palabras de manera suave y dulce, porque quizás tengas que “comértelas”. Cada vez que pienses algo agradable de tu cónyuge, díselo. Y si es recíproco, acéptalo con agrado. Recuerda, las palabras mordaces ocasionan heridas que ni el mejor médico del mundo puede curar, pero la “...respuesta suave aplaca la ira...” (Proverbios 15:1).

Cultiva tu relación

"NO IMPORTA LO QUE DIGOŠ NI LO QUE HAGO, SIN AMOR NADA SOY" (1 Corintios 13:1,2)
Para cuando José y Paquita celebraron su 50 aniversario de bodas, José se había quedado medio sordo. Cuando se fueron los invitados, Paquita lo miró y le dijo: "Estoy tan orgullosa de ti, José." Confundido y triste, éste le devolvió la mirado y le dijo: "Pues bien, Paquita, ¡yo también estoy cansado de ti!"
Si no queréis cansaros el uno del otro, haced estas cuatro cosas constantemente: (1) Sé responsable de tu propia felicidad. Echar la culpa a los demás hace que nunca te enfrentes a ti mismo ni cambies tu comportamiento. ¡Eso es pasar la pelota! Las relaciones no son basureros. La felicidad es una tarea interna; proviene de una autoestima sana y de una creciente relación con Dios.
(2) Sé un amigo. ¿Te has dado cuenta alguna vez lo fácil que te es aceptar a tus amigos tal y como son pero lo difícil que te resulta hacer lo mismo con tus seres queridos? Ten cuidado; la familiaridad produce desconsideración. ¿Acaso ellos no se merecen el mismo respeto... lealtad... tolerancia... y reconocimiento?
(3) Comparte tus sueños. Al hacer esto, tu relación se verá enriquecida y crecerá a cotas más altas. Siempre vais a necesitar tener planes y algo por lo que luchar juntos. ¿Cuál es vuestra próxima meta?
(4) Ten valor. El doctor Theodore Rubin dice: "El problema no es que haya problemas, sino el esperar lo contrario; ¡el pensar que tener problemas es el problema! Las situaciones perfectas no existen. Necesitáis valor para enfrentar lo que venga, ¡y daros cuenta que lo que no podéis resolver, lo podréis sobrellevar!
Aparte de tu relación con Dios, no hay mayor gozo que tener una buena relación con la persona a quien amas, ¡así que cultiva tu relación hoy!

Preguntas y respuestas sobre el matrimonio

"PARA QUE SATANÁS NO GANE VENTAJA ALGUNA SOBRE NOSOTROS; PUES NO IGNORAMOS SUS MAQUINACIONES" (2 Corintios 2:11)
Miremos a unos cuantos asuntos que tienen que ver con el matrimonio, porque la verdad es que pasamos más tiempo en casa con nuestro cónyuge que en la iglesia. Para vivir en armonía con Dios y tu esposo/a has de entender claramente dos cosas:
Primero: El matrimonio es instituido y apoyado por Dios. Él dijo: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18). Bromeando, alguien comentó: "En el día de la boda, todas las parejas son felices; ¡es el vivir juntos lo que causa todos los problemas después!" Una mujer le dijo a su consejero: "Nos divorciamos por razones religiosas. Mi marido dice que es Dios, ¡y yo digo que no!".
Puedes reírte, pero cuando te casas con alguien, lo haces incluyendo todas sus experiencias. Cada uno trae sus "maletas" llenas de ellas. A menos que soluciones qué guardar y qué tirar, pronto se podría crear un gran problema.
Segundo: El diablo ha convertido al matrimonio en uno de sus primeros objetivos. Le encanta promover división y contienda entre las parejas. La Palabra de Dios dice: "para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11). El plan de Dios para tu relación es fortaleza y armonía, no disensión y confusión. Quiere ayudarte a construir una unión firme y amorosa que le glorifique. Para llevarlo a cabo con éxito, ¡tenéis que decidiros que Él sea Señor en cada área de vuestra relación!
"SI OYEREIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES" (Hebreos 4:7b)
Pregunta 1: Mi cónyuge se empeña en resucitar mi pasado; ¿qué puedo hacer?
La Biblia dice: "De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros" (Colosenses 3:13b). Cuando has sido herido, es fácil reaccionar en la carne en vez de responder en el Espíritu. Recuerda, perdonar es una decisión, pero tener confianza cuando ha sido destruida es un proceso; lleva tiempo reconstruirla. Cuando estás sentado en una silla y se rompe, no te enfadas con ella ni le guardas rencor, sólo que a la hora de sentarte en ella otra vez, lo harás con más precaución.
A menudo, los hombres y las mujeres perciben la confianza de modo distinto. Cuando una mujer ha sido herida, su marido puede pensar que una disculpa debería ser suficiente como para que, inmediatamente, ella confíe en él de nuevo y que siga adelante. Pues, no es así. Dos cosas tienen que ocurrir primero: (1) ¡Caballero, usted debe reconocer lo que ha hecho! No le digas a tu esposa: "Olvídalo, ¡y ya está!". Valora sus sentimientos, aun cuando ella actuara como si no lo quisiera. Reconoce su dolor. ¿Por qué? Porque cuando otros quitan importancia a algo que a nosotras nos duele, eso hace que nos enfadamos más. Sólo cuando nos sentimos comprendidas es cuando nuestras heridas empiezan a sanar; (2) ¡Señora, usted debe asegurarse de que la amargura no entre sin ser apercibida! ¿Que cómo hacerlo? Pues, rehusando estar "destrozada" más tiempo del necesario, y permitiendo que Dios cure tu corazón, restaurando tu amor.
Recordad: "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones" (Hebr. 4:7b). Cuando Dios te da la gracia para que el dolor desaparezca, ¡recíbela!
".DAVID SE LEVANTÓ., SE LAVÓ., CAMBIÓ SUS ROPAS., Y COMIÓ. Y LE DIJERON SUS SIERVOS: ¿QUÉ ES ESTO LO QUE HAS HECHO?" (2 Samuel 12:20,21)
Pregunta 2: ¿Cómo puede ser que frente a una pérdida mortal, los hombres reaccionan - aparentemente - de una manera tan distinta a como lo hacen las mujeres?
Después de la muerte del niño que tuvo con Betsabé, David "se levantó..., se lavó..., cambió sus ropas., y comió. Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto lo que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan" (2 Samuel 12:20,21). ¿Por qué, antes de que muriera el bebé, se lamentó David de una manera más intensa que después? Pues porque aunque los hombres se aflijan mucho, no lo suelen hacer tanto tiempo como las mujeres; una vez que algo ha terminado, tienden a recuperarse más deprisa. Esto puede causar problemas en un matrimonio. Muchas veces, los hombres no entienden realmente por qué sus esposas no pueden aceptar que lo que pasó, ya pasó, y que hay que seguir adelante. Escucha la lógica de David: "Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? ...él no volverá a mí" (2 Samuel 12:22,23). La Biblia dice que Dios ".nos consuela., para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación" (2 Corintios 1:4). El paso siguiente de David fue crucial. Él ".consoló. a Betsabé" (2 Samuel 12:24). Observa que él no preguntó: "¿Qué te pasa? ¿Cuándo te vas a reponer de esto?" No, reconoció que, incluso cuando él estaba empezando a recuperarse, su esposa todavía estaba sufriendo. La realidad es que el proceso de sanidad va más deprisa cuando empiezas a identificarte y a consolar a tu compañero/a.
"HE APRENDIDO A CONTENTARME, CUALQUIERA QUE SEA MI SITUACIÓN" (Filipenses 4:11b)
Pregunta 3: Mi esposo es un buen trabajador, pero acaba de perder el empleo. ¿Cuál es la mejor manera de pasar por esta situación de incertidumbre económica?
Primero: Recuerda que sólo se trata de un tiempo pasajero. Lo importante ahora es cuidar tu actitud mientras esperas que las cosas cambien. A menos que él fuera perezoso o un despreocupado total, tu marido ya se siente mal o inferior porque no puede proveer para su familia. Ya sabe que los niños necesitan zapatos, que las facturas se están acumulando, y que estás cansada de comer hamburguesas y espaguetis. ¡No sigas recordándoselo!
Segundo: Ahora es el tiempo de apoyarle y de fortalecer su ego, no de debilitarlo. "¿Cómo?", preguntarás. Examinándote a ti misma: ¿Me estoy quejando siempre? ¿Lo machaco recordándole las cosas que no tenemos? ¿Deseo cosas que están ahora mismo más allá de nuestro alcance? ¿Pongo "mi granito de arena" para reducir gastos y hacer que de alguna manera nos llegue el dinero? ¿O estoy malgastándolo en cosas que no son esenciales, comprando cada día en el centro comercial, y queriendo salir a cenar cada noche?".
Tercero: Ahora no es el mejor momento de recordar a tu marido que tu hermano compró un coche nuevo ¡o que vuestro amigo acaba de adquirir una casa grande! Ahora hay que practicar lo que Pablo decía: "he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11b).
No lo olvides: este mal momento pasará también, pero cómo lo lleváis decidirá si vuestra relación sale del bache más débil o más fuerte.
"SI DOS DE VOSOTROS SE PUSIEREN DE ACUERDO. ACERCA DE CUALQUIER COSA QUE PIDIEREN, LES SERÁ HECHO." (Mateo 18:19)
Pregunta: ¡Socorro! Mi esposa es una terrible ama de casa. ¿Qué puedo hacer?
Respuesta: Aunque el cuidado del hogar ha sido históricamente una tarea de la mujer, los papeles han cambiado. Las necesidades económicas pueden determinar ahora que ambos trabajen fuera. En muchos momentos el marido ayuda a llevar la casa. Eso no es ni bueno ni malo; lo importante es que os aseguráis de que ambos estéis de acuerdo en vuestras expectativas. ¡Las complicaciones surgen cuando tú esperas una cosa y tu esposa otra! Aquí tienes unas cuantas sugerencias para ayudarnos: (1) No tratéis de solucionar los problemas cuando estéis enfadados; esperad hasta que estéis calmados. Escuchas: ".todo hombre [o mujer] sea pronto para oír, tardo para hablar...; .la ira... no obra la justicia de Dios" (Santiago 1:19,20). Cuando las emociones se desbocan, en vez de solucionar las cosas, ¡acaban poniéndose peor! (2) Buscad un punto medio. Reconoce que lo que es importante para ti, puede que no lo sea para tu cónyuge. Quizás tampoco lo fue para ti antes. Por tanto, deja que pase el tiempo. (3) Aprended a "negociar", o os frustraréis siempre. Buscad soluciones en las que ambas partes salgan ganando. Eso puede significar lavar los platos o ayudar a acostar a los niños para que después podáis pasar más tiempo juntos. Eso implica que ambos debéis poner algo de vuestra parte. (4) Orad juntos, y el uno por el otro. Es la cosa más importante que podéis hacer, porque Jesús dice que: "si dos de vosotros se pusieren de acuerdo. acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho." (Mateo 18:19).
"CONFUNDAMOS SU LENGUA, PARA QUE NINGUNO ENTIENDA EL HABLA DE SU COMPAÑERO" (Génesis 11:7)
Pregunta: ¿Por qué los hombres y las mujeres hablan un lenguaje diferente?
Porque el matrimonio es bilingüe, ¡y sin intérprete! Los hombres tienden a menudo a expresarse de modo físico, mientras que las mujeres lo hacen hablando. A veces la memoria que tiene la esposa para recordar los detalles puede hacer que el marido se pregunte si está perdiendo sus facultades mentales.
Cuando no os comprendéis, es posible que os dé la sensación que estáis viviendo en la Torre de Babel. Entonces fue cuando: (a) Las familias se dividieron porque no podían entenderse; (b) Todo progreso se detuvo y reinó la confusión. Antes de que eso os suceda, considerad estos consejos para comunicaros mejor: (1) Empieza por pedir a tu cónyuge que comparta contigo por qué hace lo que hace, y dice lo que dice. Observa la manera que tiene de comunicarse contigo e intenta explicarle cómo lo haces tú. Es posible que digas una cosa, y sea entendida de otra manera. (2) Generalmente, los hombres no suelen enfrentarse; así que, no arrincones a tu marido, interrogándole. Salomón dice: "Mejor es estar en un rincón del terrado, que con mujer rencillosa en casa espaciosa" (Proverbios 25:24). ¡Te sorprenderías saber cuántos "machos", siendo hombres macizos, son acobardados por "frágiles" mujeres que sólo pesan unos 50 kilos! (3) La Biblia dice: "Dios. llama las cosas que no son, como si fuesen" (Romanos 4:17b). El amor que planeas mostrar a tu cónyuge para cuando haya cambiado, muéstraselo ahora, y observa cómo tu sueño se hace realidad. Recuerda que Dios puede transformar tu "Torre de Babel" en un hogar lleno de amor y muy unido. Pídaselo al Señor, ¡y Él te ayudará a que sea una realidad!
"CADA UNO EN EL ESTADO EN QUE FUE LLAMADO, EN ÉL SE QUEDE. NO TE DÉ CUIDADO [NO TE PREOCUPES POR ELLO]." (1 Corintios 7:20,21)
Pregunta: Soy una persona atractiva y soltera. ¿Por qué no puedo encontrar pareja?
Respuesta: Cuando Dios creó a Eva, la diseñó específicamente para Adán. La Biblia dice que el Señor ".la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne" (Génesis 2: 22b,23). Cuando en su tiempo Dios te envíe a la persona adecuada, se hará realidad una unión espiritual. Cuando trates de ir por delante de Él, sólo acabarás con pesares y recriminaciones.
Cuando Dios miró a través de la eternidad, te vio. ¡Sí, a ti! Te dio ciertos rasgos y habilidades que te hacen único. Él supo exactamente a quién necesitarías ayudar para cumplir sus propósitos y a desarrollar los dones que te ha dado. Hasta que eso ocurra, no lo olvides, ¡Él es tu Compañero espiritual! Te ha estado cuidando todo el tiempo: protegiéndote, abriéndote puertas, dirigiendo tus pasos. ¿De acuerdo? Por consiguiente, cuida cómo le tratas. Si no puedes mantener tu compromiso con Él, es dudoso que lo puedas mantener con otra persona. Pablo dice: "Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. No te dé cuidado [no te preocupes por ello]." (1 Corintios 7:20,21). Deja de luchar contra tu soltería. Usa este tiempo para desarrollar tu relación con el Señor.
Nunca olvides que la historia de la humanidad cambió a través de una chica soltera llamada María. Cuando confías en el tiempo de Dios, ¡siempre te envía lo mejor en el momento adecuado!

Todos en familia

"...GUARDA... SUS MANDAMIENTOS..., PARA QUE TE VAYA BIEN A TI Y A TUS HIJOS..." (Deuteronomio 4:40)
Cada cierto tiempo todos necesitamos un susto para darnos cuenta de que no tratamos a los miembros de nuestra familia todo lo bien que deberíamos. John Maxwell cuenta de un hombre que conoció en una organización cristiana y que tenía una hija en 2º de primaria. La profesora pidió a la niña que hiciera un dibujo de su familia. Como le encantaba dibujar, se puso manos a la obra enseguida. Por la tarde llevó con orgullo su obra de arte a casa y se la enseñó a sus padres. Al ver el dibujo, su padre le preguntó qué era lo que representaba. La niña contestó: "Somos nosotros y nuestra casa. La maestra me pidió que dibujara a nuestra familia". Él miró al cuadro con más atención y vio que estaban todos... menos él. "Cariño", preguntó, "¿Estoy yo en el cuadro?". "No", contestó. "¿Por qué no?", quería saber. "Porque es un dibujo de nosotros en casa, y tú nunca estás aquí". ¡Fue como si le hubiera dejado caer el piano encima! Ella había puesto de manifiesto la simple realidad, sin malicia ni deseo de infligir culpabilidad. Aquel día él decidió dar un giro total a su situación y dedicarse a su familia.
Si has estado buscando el éxito pero has descuidado a tu familia, es la hora de recapacitar. ¡Vuelve a casa y ocúpate de las personas más importantes que tienes! ¡Comprométete a "viajar" sólo cuando ellos vayan contigo!
"GOZA DE LA VIDA CON LA MUJER [EL MARIDO] QUE AMAS..." (Eclesiastés 9:9)
Benjamín Franklin dijo: "Las cosas que duelen, instruyen". Para crecer como familia, y al mismo tiempo tener tanto éxito como en otras áreas, hemos de aprender cómo superar las dificultades del hogar. Los matrimonios empiezan por amor, pero siguen adelante por el compromiso.
Aquí hay unas sugerencias para resolver los problemas en casa:
(1) Ataca al problema, ¡no a la persona! Todos estáis en el mismo equipo, así que, no descargues tus frustraciones en tus seres queridos.
(2) Ten en cuenta todos los aspectos. Antes de ofrecer (o imponer) soluciones, asegúrate de que entiendes realmente el problema. Piensa antes de hablar. Nada hace más daño que sacar conclusiones precipitadas.
(3) Haz una lista con todas las opciones. Haciéndolo, serás menos emocional y más objetivo. Si tuvieras un problema en el trabajo, lo harías; entonces: ¿por qué no hacer lo mismo tratándose de la familia?
(4) Busca el lado positivo de las cosas. Scott Peck escribe: "Gracias a los problemas crecemos mental y espiritualmente. Aprendemos por el dolor al enfrentarlos y resolverlos". No importa lo mal que parezcan estar las cosas en este preciso momento, cada situación ofrece algo positivo; búscalo, pues.
(5) No retengas jamás tu amor. Por muy mal que se pongan las cosas, nunca retengas tu amor.
Está bien decir a tu familia como te sientes, mientras lo hagas de una manera muy amable. Al mismo tiempo, asegúrate de que saben que los amas incondicionalmente, a pesar de los problemas. ¿Por qué? ¡Porque cuando las personas se sienten amadas y apoyadas, pueden soportar cualquier crisis!
"...SED BENIGNOS UNOS CON OTROS, MISERICORDIOSOS..." (Efesios 4:32)
Una pareja normal y corriente pasa unos treinta y siete minutos a la semana conversando sobre cosas importantes, ¡y mirando al televisor cinco veces más al día! ¡No es de extrañar que tengamos problemas! Como todo lo demás, la buena comunicación no llega de pronto; hay que desarrollarla, lo cual supone tiempo y esfuerzo. ¿Quieres comunicar mejor? Aquí viene cómo conseguirlo:
(1) Crea ambientes para la comunicación. Sea creativo. Da paseos en familia. Llama a tu pareja durante el día. Intenta comer fuera una vez a la semana. Lleva a los niños al entrenamiento de fútbol y aprovecha para hablar con ellos. En cualquier lugar es posible comunicarse.
(2) Controla los elementos que interrumpan la comunicación. La televisión y el teléfono son los principales culpables. Limita el tiempo que les dediques y te asombrarás de cuánto tiempo más tendréis juntos.
(3) Estimula la sinceridad y la transparencia. Las diferencias de opinión son saludables y nor-males en cualquier familia. Anima a que cada miembro diga lo que piensa, y cuando lo haga, no lo critiques ni tomes represalias.
(4) Adopta un estilo positivo de comunicación. Sé consciente de la forma en que te relacionas con tu familia. Puede ser que, sin darte cuenta, hayas adoptado un estilo que ahoga la comunicación; la forma más rápida de hacer eso es: (a) tomando represalias, lo que tiene un efecto degradante; (b) dominando, lo cual intimida; (c) aislándote, yéndote ofendido; eso causa frustración. En lugar de esto, coopera; eso anima. Si estás acostumbrado a comunicarte de una forma que no sea cooperativa, empieza ya a cambiarlo. Tendrás que hacerlo, si quieres construir una buena relación con tu familia.

Cincuenta promesas para el matrimonio

"A LOS QUE ESTÁN UNIDOS EN MATRIMONIO, MANDOŠ" (1 Corintios 7:10)
(1) Empezar el día con un beso. (2) Llevar puesto el anillo de casados. (3) Salir juntos al menos una vez a la semana. (4) Aceptar las diferencias entre ambos. (5) Ser educados. (6) Ser tiernos. (7) Hacerse regalos. (8) Sonreír con frecuencia. (9) Contacto. (10) Compartir cada cual sus sueños. (11) Elegir una canción que sea "vuestra canción". (12) Dar masajes en la espalda. (13) Reírse juntos. (14) Mandar una tarjeta sin un motivo especial. (15) Hacer lo que la otra persona quiere antes de que lo pida. (16) Escuchar atentamente. (17) Animarse mutuamente. (18) Hacerlo a su manera. (19) Conocer sus necesidades. (20) Preparar el desayuno. (21) Hacer cumplidos por lo menos dos veces al día. (22) Llamarse a lo largo del día. (23) Llevar un ritmo más tranquilo. (24) Tomarse de la mano. (25) Abrazarse. (26) Preguntar la opinión de la otra persona. (27) Demostrar respeto. (28) Saludarse al llegar a casa. (29) Procurar tener buen aspecto. (30) Guiñarse el ojo. (31) Celebrar los cumpleaños a lo grande. (32) Disculparse. (33) Perdonar rápidamente. (34) Preparar una escapada romántica. (35) Preguntar: "¿Qué puedo hacer para hacerte más feliz?". (36) Ser positivo. (37) Ser amable. (38) Ser vulnerable. (39) Responder rápidamente a las peticiones. (40) Hablar de vuestro amor. (41) Recordar los mejores momentos juntos. (42) Tratar a los amigos y familiares de cada uno con cortesía. (43) Mandar flores en días especiales, o sin ningún motivo. (44) Admitir las equivocaciones. (45) Ser sensibles a los deseos sexuales de cada uno. (46) Pedir ayuda a otros cuando sea necesario. (47) Contemplar atardeceres juntos. (48) Decir con frecuencia: "Te quiero". (49) Terminar el día con un abrazo. (50) Orar el uno por el otro diariamente.

Disfruta de tu matrimonio

"HONROSO SEA EN TODOS EL MATRIMONIO, Y EL LECHO SIN MANCILLA..." (Hebreos 13:4)
Durante el desayuno, una mujer le preguntó a su marido: "Si yo muero, ¿te volverás a casar?". "Probablemente", respondió el marido. "¿Viviría ella en nuestra casa, dormiría en nuestra cama y usaría mi equipo de golf?". "No" respondió él, "¡ella es zurda!". El amor puede ser ciego, ¡pero el matrimonio realmente te abre los ojos! De hecho, hay momentos en cada matrimonio en los que tienes que "apretar los dientes", pedir paciencia, y recordar tu compromiso delante de Dios. Sin embargo, hay muchas razones para disfrutar de tu matrimonio. Aquí tienes cinco:
(1) "Afiliación" exclusiva. Cuando "honr(oso)as el matrimonio, y el lecho sin mancilla..." (Hebreos 13:4), disfrutas de todos los privilegios de un "club" de sólo dos miembros. Piensa por un momento: ¿Quién conoce tus gustos, desagrados, alegrías y penas mejor que tu pareja? Esto es lo que os mantiene juntos.
(2) Doble enriquecimiento. Dios dijo: "Goza de la vida con la mujer [¡o el hombre!] que amas..." (Eclesiastés 9:9). Recapacita: ¿para qué sirve el éxito si no tienes a nadie con quien compartirlo?
(3) Fuerza en la unión. Recuerda: "A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten..." (Eclesiastés 4:12). Dos personas en una relación sólida: "Mejor son dos que uno..." (Eclesiastés 4:9).
(4) Alguien en quien apoyarte. La Biblia dice: "...si [alguien] cae(n), el uno levantará a su compañero..." (Eclesiastés 4:10). En un buen matrimonio, cuando uno de los dos está cansado por la lucha diaria, el otro puede sustituirle temporalmente.
(5) Un objetivo más alto. El matrimonio no tiene que ver sólo con el final de la soledad; desde la perspectiva de Dios también es ser un ejemplo al mundo del amor que Él tiene por su pueblo. Así que, ¡disfruta de tu matrimonio!
Publicados en "La Palabra Para Hoy", escrito por Bob y Debbie Gass, con la colaboración de Ruth Gass Halliday

jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Porqué nos cuesta tanto orar? – Capítulo III – Los deleites de la Oración




Cuando oras ¿te acercas más a Dios o a tu petición? 

“En gran parte de nuestra oración hay realmente pocos pensamientos de Dios. Nuestra mente está distraída con las ideas de lo que necesitamos, y no en el Padre poderoso y afectuoso de quien estamos buscando… Si, entonces, oramos acertadamente, la primera cosa que deberíamos hacer es ver que realmente tenemos una audiencia con Dios, y que verdaderamente estamos en su presencia… Antes de ofrecer una palabra de petición, debemos tener definida y vívida conciencia que le estamos hablando a Dios, y debemos creer que Él nos escucha y que nos garantiza lo que pedimos. Esto solo es posible por el poder del Espíritu Santo, así que debemos mirar al Espíritu Santo para que ciertamente nos guíe a la presencia de Dios, y no deberíamos estar precipitados de palabras hasta que Él nos haya llevado allí.”  (R. A. Torrey – del libro: Cómo Orar)

Antes de que nuestras rodillas toquen el suelo, ya nuestros labios han comenzado a pedir, como si orar consistiese en hacer la lista de compras y pasársela por debajo de la puerta al Señor…. ¿realmente somos conscientes que orar es tener una audiencia privada con el Rey?

Ester 4:11 Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá…

Ester 5:2 Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro.

Los reyes en el oriente solían tener un cetro, generalmente de oro, y a aquel a quien se lo extendían comprendía que había hallado gracia delante de sus ojos. Esto lo vemos claramente en el ejemplo bíblico de la reina Ester y el rey Asuero. También nos dice la Biblia algo sobre el cetro del Rey de Reyes:

Hebreos 1:8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;  Cetro de equidad es el cetro de tu reino.

Vimos en el capítulo anterior de esta serie, que el Trono de Dios es un un Trono de Gracia, donde se nos manda acercarnos confiadamente para alcanzar gracia y misericordia para el oportuno socorro. Pues Jesús nuestro Gran Rey, nos ha extendido su cetro en señal de propiciación, en señal de que hemos hallado gracia delante de sus ojos. Entonces, la cuestión es: ¿somos conscientes de todo esto cuando vamos a orar? ¿somos conscientes de que si Jesús no hubiese extendido su cetro de equidad (justicia y justificación) sobre nosotros seríamos reos de muerte eterna?

Ni siquiera la reina (la esposa favorita) podía acercarse al rey si este no le extendía su cetro en señal de favor. ¡Y nosotros entramos a los gritos delante del Trono, a las prisas, casi saltándole por encima a los  veinticuatro ancianos que están postrados sobre sus rostros!… para decirle (o más bien exigirle) al Rey, todo lo que tiene que darnos “porque Él se ha comprometido en su Palabra“… y venimos a reclamarlo, si, ¡y que se hagan a un lado los querubines, serafines y los cuatro seres vivientes que ahí venimos nosotros a tomar lo que nos pertenece!…

A veces me pregunto si alguno de estos cuatro seres vivientes, al menos el que tiene rostro como de león, no sentirá deseos de rugir y darnos un mordisco por nuestra irreverencia.

Hay momentos en que la urgencia del caso hace que entremos a la oración con gemidos, llantos o gritos de dolor, esto no es a lo que me refiero por irreverencia. Pero en la oración habitual, donde no hay una urgencia, debemos tomarnos un tiempo para concienciarnos de que estamos presentándonos delante del Trono del Rey Soberano. Y de esa manera humillarnos, y permitir que la gloria de su Majestad nos abrume, nos deje absortos, nos haga sentir realmente la distancia que existe entre su grandeza y nuestra pequeñez. Para luego comenzar a percibir como ese abismo, que separa su todo de nuestra nada, se va llenando de misericordia, de la Gracia de Cristo, hasta llegar a sentir el abrazo profundo de su amor.

Pero ¿cómo puedes sentir todo esto si tu tiempo de oración es una carrera contra el reloj, y tienes tanta prisas por levantarte que tu boca es como una ametralladora? La oración es un momento donde saboreamos la presencia de Dios, nos volvemos más conscientes de ella y vamos perdiendo de vista nuestro yo.

Por medio de la oración entramos a la presencia de Dios, de un modo mucho más profundo del que normalmente experimentamos en nuestros quehaceres diarios; se supone que un cristiano vive, respira y se mueve en la comunión con Dios. Así que en realidad no vamos a la oración para estar en comunión con Dios, ya lo deberíamos estar en todo tiempo; vamos a la oración a profundizar esa comunión existente. O como diría Teresa de Avila: vamos a la oración para sacar agua con que regar el huerto donde cultivamos las virtudes. Si descuidamos la oración, todo en nuestra vida terminará por marchitarse.

La comunión intima con Dios es la que riega y nutre la comunión que tenemos cuando le servimos, y no al revés. La comunión intima de la oración es la madre de todas las comuniones. Yo debo tener comunión con Dios cuando duermo, cuando trabajo, cuando estudio, cuando le sirvo en la obra… pero todas ellas son nutridas por la comunión suprema, insustituible e irreemplazable de la oración, y entiéndase, oración a solas. Que mucho nos gusta la oración en público y tanto nos asusta la oración a solas. Pues quien no sabe estar a solas con Dios no sabe estar con Dios entre muchos. Debido a ello, es la falta de hombres y mujeres que impacten con sus vidas a los que se le acercan. Quien habla con Dios a solas, no hace falta que se esfuerce por hablar de Dios delante de los hombres, ellos notarán que él no es como el resto. Quien está a solas con Dios, no estará solo cuando esté delante de los hombres.

Antes de entrar a tu nuevo tiempo de oración, te ruego que te tomes unos instantes para pensar en dónde estarás (delante del Trono), con quién estarás (con el Rey), cómo es Él (Santo, Santo, Santo), cómo eres tú (pecador), quién es digno (Él), quién es indigno (tú), como será tu actitud (humilde), cómo será Su actitud (misericordiosa y clemente), cómo serán tu palabras (reverentes), cómo será Su Palabra (soberana), gracias a quién estarás ahí ( a Cristo), quien te ayudará a orar (el Espíritu Santo)…. y comenzarás a experimentar lo que es el deleite de la oración.

Una de las definiciones de avivamiento es: conciencia de la presencia de Dios, y es precisamente ese uno de los graves problemas de los creyentes hoy, la falta de conciencia de Su presencia ¡y esto ni tan siquiera en la oración!. ¿cómo podemos hablarle a alguien que ni siquiera estamos convencidos de que está ahí?

Busca ser consciente de su presencia, meditando en todo lo que Él es y en todo lo que Él ha prometido ser para contigo, el Espíritu Santo y la lectura de la Escritura te ayudarán a ello.

Pero recuerda, si realmente crees que al orar estás entrando delante de su Trono, actúa como si verdaderamente estuvieses allí. Sé consciente de la Gloria de Su Majestad, que es tan santa que acabaría contigo en un segundo; y sé consciente también que Cristo, cual Rey amoroso, ha extendido su cetro hacia ti y te dice: ven, entra confiadamente, yo te mandé llamar.

 ♦
Capítulo 3 de la serie: Porqué nos cuesta tanto orar – de Gabriel Edgardo Llugdar – Diarios de Avivamientos

10 Principios En El Proceso de Restauracion Matrimonial

10 PRINCIPIOS EN LA RESTAURACION MATRIMONIAL

1-    No perder el horizonte y sentirse derrotado.  No te desesperes, no te angusties, no te salgas de control, no pierdas la paz, no dejes que te invada la tristeza. No pierdas el horizonte, mantén la lucha,  y continúa el de conversión y  camina hacia la santidad. Pon tu Fe en Dios, créele a Dios, cree en sus promesas, proclama su palabra. Recuerda que Dios te ama, que eres su hijo amado y como no debemos sentirnos derrotados sino victoriosos!. Alaba a Dios con , recita una y otra vez sus Salmos.

2-    No presionar, perseguir al cónyuge y mendigar amor. Los , las cartas de amor, tratar de hacer entrar en razón a tu cónyuge no funciona. No reclames, no hagas reproches, no eches indirectas, no envíes mensajes con terceros, no busques nada de tu cónyuge, no le persigas. esto le mostrara a tu cónyuge que eres egoísta, que estas pensando en cómo te sientes tú y que no te interesan sus sentimientos.
  No le llores a tu cónyuge, no le repitas una y otra vez cuanto lo amas, no le   digas que lo extrañas, no le demuestres que te estás muriendo de amor.        Como hijo de Dios no debes mendigar amor, mantente a pesar del dolor en tu puesto, con dignidad y en oración. De aquí en adelante persigue a   Dios y hazlo el primero en tu .

3-    Juzgar al cónyuge. de los errores más comunes en el proceso de restauración matrimonial, es responsabilizar totalmente a nuestro cónyuge de la crisis matrimonial y/o separación. Recuerda que la responsabilidad del deterioro de tu relación la tienen los dos, cada uno tiene una buena parte.  Si tu esposo(a) hizo esto o aquello grave en tu matrimonio, recuerda que tú se lo permitiste y que igual cometiste otros errores también muy graves para llegar al estado de deterioro en que te encuentras hoy. Antes de juzgar a tu cónyuge, revisa primero qué aportaste  negativamente  en tu matrimonio, mira primero tu pecado e inicia un proceso inmediato de cambio y conversión. Recuerda que con la vara que midas a los demás con esta misma serás medido.

4-    Murmurar. En el proceso de restauración matrimonial, uno de los principios claves es el Silencio. Trata de no hablar de tu problemática, nadie absolutamente nadie, puede solucionarte los problemas y muy pocas personas realmente te van a saber aconsejar y te van a entender. No hables mal de tu cónyuge con nadie, no le critiques, no pienses mal de tu cónyuge. Pídele al Señor te regale su silencio para que no te esclavices con tus mismas palabras. Bendice a tu cónyuge y a su entorno con mucha frecuencia. tus dudas, pensamientos, quejas con el Señor, nadie mejor que él para que te guie en este camino.

5-    Vive solo el presente. El pasado ya no lo puedes modificar así que no tiene sentido volver sobre él una y otra vez. El futuro te trae  incertidumbre y no lo puedes controlar. Vive el a día tal y como Dios te pone las cosas, y acepta su  Santa Voluntad.

6-    No Tener una relación superficial e Interesada con Dios. Durante el tiempo de crisis matrimonial o separación, busca tu conversión, busca tener una relación firme y fuerte con Dios. No pretendas manipular sus decisiones, pues Dios desde su panorámica tiene una visión completa de su obra y solo él sabe lo que mas te conviene. Deposita tu confianza en Dios y aprende a esperar. No sabemos cuál será el resultado final de tu problemática, pero sabemos que si abandonas tus dificultades y sufrimientos en de Dios, te dará lo mejor para tu alma y para tu familia.

7-    Orar y No esperar un cambio repentino en el cónyuge. El deterioro en tu matrimonio tardo días, meses e incluso años en evolucionar, ahora no puedes pretender un cambio repentino en tu cónyuge. Dios necesita tiempo para obrar en el corazón de tu esposo(a). Se paciente, humilde, obediente, y deja obrar al Todopoderoso. Te aseguro ninguna oración se pierde, todas tendrán su fruto en el momento indicado.

8-    No Querer a cualquier costo tener de nuevo el cónyuge en casa. Para nada es sano tener de vuelta el cónyuge en casa cuando te hace sufrir con su comportamiento y cuando su corazón, sus pensamientos, y su ser están aun fuera de casa. Recuerda que Dios tiene un plan y al tiempo que te fortalece, sana tu corazón, te presta su perdón y te prepara para recibir de vuelta a tu cónyuge,  y al mismo tiempo ira trabajando el corazón de tu esposo(a) e irá buscando el momento apropiado para que la restauración matrimonial se dé de manera adecuada.

9-    No tratar de restaurar nosotros mismos el matrimonio. Nosotros por nuestros propios medios no podemos restaurar nuestro matrimonio. Con nuestras propias fuerzas lo único que hacemos es equivocarnos una y otra vez. En muchas ocasiones hemos experimentado que con nuestra intervención, hemos echado todo a perder y hemos retrocedido en el proceso. Pon toda tu confianza en el Señor, abandónate y abandona a tu esposo(a) en manos de Dios y dedica tus esfuerzos en oración. Lo que para nosotros es imposible para Dios  es posible.

10-  No desanimarse y abandonar la lucha. A pesar de haber iniciado tu proceso de conversión y de haber orado sin descanso por la restauración matrimonial, no ves resultados visibles en este proceso, entonces te desanimas y abandonas la lucha.
Tu cónyuge hizo a un lado las promesas matrimoniales, abandono el hogar,    echo a perder los sueños e ilusiones, se dejo envolver y enredar en su pecado, etc., ahora piensa, si tú haces lo mismo, que puede ocurrir?.
Si has llegado a este portal, es porque Dios quiere un poco de tu esfuerzo y    sacrificio y te está pidiendo no renunciar, te está pidiendo una cuota de        entrega, de oración, te está diciendo que quiere tu restauración matrimonial, pero que necesita de tu paciencia, abandono, obediencia  y persistencia.
The Holy Bible